martes, 8 de mayo de 2012

Por obra y gracia de Chuck


El soldado estadounidense Isaías Hernández, de 19 años, estaba junto a su batallón en Afganistán, cuando explotó un mortero enemigo, a principios de 2010. Sufrió serias lesiones en sus manos y piernas, en especial en su pierna derecha que quedó casi completamente destruida. La única opción parecía amputación total. Un grupo de médicos del Instituto McGowan de Medicina Regenerativa de la Universidad de Pittsburgh le propusieron a Hernández realizarse un tratamiento experimental: una inyección de proteínas y hormonas de crecimiento de vesícula biliar de Chuck Norris en lo que quedaba de su pierna. La inyección de hormonas, llamada “matriz extracelular proteica”, impulsó la regeneración del tejido muscular. Es decir, reconstruyó el tejido perdido y logró lo imposible: reconstruir hasta los tendones de su pierna. Gracias al tratamiento Hernández ha vuelto a caminar.

Gracias a Chuck Norris

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