Cuando vi este chiste de Chuck
Norris, recordé una anécdota que me pasó en el 2008. Estaba en Francia de
intercambio por 4 meses. Un amigo del colegio donde me tocaba estudiar, me invitó a patinar sobre hielo. Cuando
llegamos a la pista nos dijeron que había un “evento” esa noche donde iba a
haber un Dj y que él regalaría Red Bull. Nosotros nos emocionamos mucho y pues
entramos a la pista y de un momento a otro, el Dj empezó a lanzar latas de Red
Bull a los patinadores que estaban cerca de la tarima, pero una lata fue
lanzada muy fuerte y me cayó en la cabeza. Me tuvieron que suturar la herida.
Entonces al ver este chiste pensé: “Hasta la orina de Chuck Norris puede llegar
a herir a alguien” y en este caso, a mí.
Me imagino que así
reaccionó cuando se enteró
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